3/abril/2018
CÓMO IDENTIFICAR Y PREVENIR LAS INFECCIONES GENITALES EN NUESTROS HIJOS

Como padres y madres de familia, velar por la salud de nuestros hijos, es cosa de todos los días. Desde un cuadro febril por resfriado, cirugía o por el tratamiento de una patología en particular es motivo de desvelo permanente. Pero, cuando se trata de infecciones localizadas en sus genitales, sentimos que la situación cambia y los cuidados deben ser más estrictos para lograr una recuperación rápida y completa.

El Dr. Ramiro García, Pediatra-Nefrólogo del Hospital de Especialidades Pediátricas (HEP), cuenta que en caso de las niñas, las infecciones son un tema de consulta y, que las mismas, se dan casi en su mayoría por descuido en el aseo.

En el caso de las menores de dos años, cuando todavía están usando “Pampers” la situación es producida por el cambio irregular de pañales desechables; adicional, si la infante tiene deposiciones fecales la vulva queda expuesta a las bacterias de las heces, situación que complica más la infección, donde se pueden ver casos como Vaginitis.

Corregido el aspecto, no deben aparecer incidencias, pero una vez que pasa la fase de uso del pañal desechable viene otro aspecto, el cual está relacionado con la limpieza luego de ir al baño, donde a la niña se le debe orientar en cómo debe ser el aseo.

En el caso de las niñas de 8 años en adelante y aquellas niñas que están entrando en la adolescencia, es recomendable que un familiar femenino oriente a la menor, ya que por situaciones dentro del proceso del crecimiento y desarrollo, es posible que se vean cambios hormonales, los cuales pueden darse como flujos vaginales, los cuales pueden ser producidos por factores de humedad, lo que trae consigo infecciones por hongos, lo que produce escozor y así la niña o joven al arrasarse se irrita y lleva bacterias al área genital.

Lo que se recomienda en estos casos es llevar a la niña al pediatra. No buscar ayuda en amigas, farmacéuticos. El Dr. recomienda acudir al médico que indicará el tratamiento a seguir acorde con la menor. Otro aspecto que hay que evaluar en el caso de las adolescentes, es que hay que ser sinceros en las conversaciones y estar claros que la joven haya o no iniciado relaciones sexuales.

De ser positiva la actividad, es recomendable orientar a la joven en torno a estos temas, ya que los mismos, al no ser abordados por los padres o madres, pueden conllevar a malas orientaciones por personas extrañas y dentro de estos factores la joven queda expuesta a infecciones más delicadas como las de transmisión sexual.

En el caso de los varones, hay que estar muy pendientes del aseo personal en el área de los genitales, sea o no circuncidado. Hay criterios médicos que apoyan la circuncisión y también la no circuncisión, pero en ambos casos todas las investigaciones indican que el aseo es fundamental para evitar infecciones en estas áreas.

Entre las patologías que pueden encontrarse en los varones no circuncidados está la Fimosis (Cuando el prepucio no se contrae o retrae). En muchas ocasiones, los padres pensamos que es natural que el pene se retraiga para su lavado, pero qué ocurre cuando esto no sucede?, Es cuando hablamos de una Fimosis, la cual es una condición donde el prepucio no se retrae sobre el glande. Esto es común en los niños pequeños. Es más propenso a contraer una balanitis (Inflamación).

Si se tiene una fimosis, ya que el sudor, la orina y los desechos pueden acumularse debajo del prepucio, esto puede irritar directamente, o puede animar las bacterias a prosperar y causar la infección.

RECOMENDACIONES

En ambos géneros, es de vital seguimiento por parte de los padres mantener un monitoreo en torno al aseo de las partes genitales de los niños y niñas. Siempre debemos estar atentos ante cualquier emisión de líquido sea del pene o la vulva, observar las personalidades de los niños, si los mismos están muy tímidos y antes eran niños muy alegres y de repente hay cambios de humor, debemos recordar que los niños y niñas están expuestos a maltrato infantil entre los que puede darse abuso sexual del menor. Una principal fuente de infecciones de trasmisión sexual.

Debemos abordar estos temas desde temprana edad del infante, utilizando el lenguaje correcto y si no sabe usted cómo hablar de este tema, busque ayuda para saber utilizar las palabras adecuadas según la edad del menor.

De esta forma, abordando a tiempo este aspecto y siempre buscando la correcta evaluación del pediatra, se propicia la gran diferencia en saber que nuestros niños y niñas cuando sean hombres y mujeres en el futuro, sepan valorar la importancia de tener una salud sexual y reproductiva sana.

Nota: Blanca Peralta





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