20/febrero/2019
APRENDER A COMER SANO, MEJORA LA CALIDAD DE VIDA

La alimentación puede convertirse en una actividad rutinaria, pero tiene una función vital para prevenir enfermedades. Sin embargo, la dieta del panameño está lejos de cumplir con esta premisa, pues está basada en abundante fritura y, pocas frutas y vegetales.

Esta forma de alimentarse conlleva a que gran parte de la población este propensa a padecer obesidad, diabetes e hipertensión; las tres enfermedades crónicas que cada año provocan que decenas de personas desarrollen insuficiencia renal, además de ser las causantes de más fallecimientos en el país.

Según un informe realizado por la Encuesta Nacional de Niveles de Vida (ENV) 2003, y el Monitoreo del Estado Nutricional (MONINUT) 2014, del Ministerio de Salud, el 50% de la población, en el año 2003, mostró tener exceso de peso; más del 50% tenía sobrepeso y obesidad, cifra que aumentó en un 67% en el 2014.

Cada año estas cifras van en aumento, indicó Rosa Larreategui, médico nutrióloga del Complejo Hospitalario Dr. Arnulfo Arias Madrid, de la Caja de Seguro Social (CSS), quien agregó que la dieta, el peso corporal y la actividad física tienen un rol vital para mantener una buena salud.

Las cifras indican que las estrategias se deben enfocar en la prevención de la obesidad, para tratar varias enfermedades que aquejan a los panameños, como la diabetes, hipertensión y afecciones cardiovasculares, manifestó la nutrióloga.

Recomendaciones

Para tener una buena salud y prevenir enfermedades no transmisibles, en etapas posteriores de la vida, Larreategui recomienda lo siguiente:

• Tener una ingesta calórica equilibrada, para evitar el aumento de peso.

• Practicar una alimentación variada y saludable, que incluya 5 porciones, de frutas y vegetales, al día.

• Evitar ingerir grasas saturadas.

• Limitar el consumo de azúcar.

• Realizar ejercicios físicos.

Por su parte, la nutricionista y dietista, Lissette Ramsey expresó que ningún alimento es bueno o malo, la diferencia está en la preparación, la frecuencia con la que se come y las cantidades que se consumen; por el contrario, es beneficioso incluir todos los grupos alimenticios.

La mayoría de la población consume alimentos con gran cantidad de grasa, sal y azúcares, esto causa complicaciones en las enfermedades ya existentes como la diabetes, hipertensión y dislipidemia, dijo la nutricionista.

Agregó, que en Panamá muchas personas consumen grandes cantidades de alimentos fritos, que también aportan grasa y pueden tener implicación en el aumento de los triglicéridos. Es importante aclarar que el colesterol es una grasa que proviene de los alimentos de origen animal.

Indicó que muchas veces las personas quieren eliminar por completo este tipo de alimentos y lo que recomienda es una mejor elección de los mismos e ingerir alimentos de origen animal, bajos en grasas, como pescado, pavo y pollo; en cambio aconseja comer carne roja máximo dos veces por semana, pero la preparación es un factor importante para la buena nutrición.

Porque de nada sirve comer estos alimentos fritos, lo ideal es consumirlos asados o sudados, y condimentarlos naturalmente; evitando los artificiales, porque están cargados de sodio, elemento que está relacionado con el aumento de la presión.

La nutricionista Ramsey sugiere usar ajo, culantro, perejil, orégano, tomillo, hojas de laurel, curri y paprika, en su forma natural; este tipo de condimentos dan sabor y color a las comidas, y ayudan a evitar la hipertensión arterial.

Consumo de frutas

En Panamá, en verano se tiene un clima muy caluroso, por lo que los expertos recomiendan el consumo de frutas frescas como la piña, sandía, naranja y mandarina, de las que puede obtener una buena y saludable cantidad de agua, y así disminuir el consumo de azúcares simples, integrados en los jugos procesados.

Las frutas frescas y naturales contienen mucha fibra que ayudan a mejorar el tránsito intestinal; además, son de mucha ayuda para mantenerse hidratados.

Los carbohidratos

La nutricionista Ramsey explica que la mayoría de los alimentos están compuestos por carbohidratos y que estos son importantes para mantener una dieta balanceada, pues favorecen el correcto funcionamiento del metabolismo, proporcionando energía al cuerpo para desempeñar las tareas diarias.

Sin embargo, la experta aconseja no abusar de los carbohidratos y menos de los azúcares simples como la refinada, estos pueden llevar al individuo a desarrollar obesidad y otras enfermedades no transmisibles.

Recomienda además, preferir productos como el arroz, el pan, las galletas o las pastas integrales. Agregó que otra opción de carbohidratos son los frijoles y su consumo es recomendable, ya que aportan una buena cantidad de fibra.

Otros alimentos que aportan carbohidratos a nuestra dieta son las verduras (yuca, papa, plátano, otoe y ñame) las cuales podemos incluir en nuestra dieta, para variar la misma y evitar la monotonía.

Es importante que los carbohidratos sean consumidos en preparaciones con poca grasa añadida y evitar por completo la fritura de los mismos.

Datos de la OMS

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), los hábitos alimentarios sanos comienzan en los primeros años de vida, porque proporcionan beneficios a largo plazo; entre ellos la reducción del riesgo de sobrepeso y obesidad, y de enfermedades no transmisibles, en la adultez.

La OMS recomienda que la ingesta calórica debe estar equilibrada con el gasto calórico. Para evitar un aumento malsano de peso, las grasas no deberían superar el 30% de la ingesta calórica total.

La ingesta de grasas saturadas debería representar menos del 10% de la ingesta calórica total, y la ingesta de grasas trans (AGT) menos del 1%; para ello, el consumo de grasas se debería modificar a fin de reducir las grasas saturadas y trans, en favor de grasas no saturadas (3), con el objetivo final de suprimir las grasas trans producidas industrialmente.

Limitar el consumo de azúcar libre, a menos del 10%, de la ingesta calórica forma parte de una dieta saludable. Para obtener mayores beneficios se recomienda reducir su consumo a menos del 5% de la ingesta calórica total.

Mantener el consumo de sal por debajo de 5 gramos diarios (equivalentes a menos de 2 g de sodio por día) ayuda a prevenir la hipertensión y reduce el riesgo de cardiopatías y accidentes cerebrovasculares entre la población adulta.

Nota: Tilsa E. Barria M.
Fotos: Archivo







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