14/marzo/2019
PREVENCIÓN Y CONTROL: CLAVES PARA LA BUENA SALUD DEL ADULTO MAYOR

La Organización de las Naciones Unidas (ONU), establece la edad de 60 años para considerar que una persona es adulta mayor, aunque en los países desarrollados se considera que la vejez empieza a los 65 años de edad.

Toda persona que llega a esta edad, presenta ciertos cambios físicos, psicológicos y biológicos, por lo que se recomienda mantener un cuidado del cuerpo y de todos estos elementos, a través de consultas médicas de manera periódica.

En la Consulta Externa de Geriatría DEL Hospital Irma De Lourdes Tzanetatos (HILDT) se atendieron más de 3 mil adultos mayores asegurados y no asegurados, a consecuencia de padecimientos como la hipertensión, diabetes, enfermedades crónicas no transmisibles que inciden en su prevención, control y otros padecimientos producto de la edad.

Cuidado del Adulto Mayor

La doctora Ana Brito, jefa de la sala de Geriatría del HILDT, manifestó que uno de los factores de prevención en todas las edades es tener su esquema de vacunación completa (contra la influenza, neumococo y refuerzo de toxoide), sobre todo en pacientes con enfermedades crónicas y la importancia del control de estas, lo que traería como resultado una mejor calidad de vida del adulto mayor.

Explicó la geriatra que otras de las estrategias para contrarrestar el sedentarismo es trabajar el factor físico y psicológico, dependiendo de su condición y prescripción médica, impulsar al adulto mayor a realizar ejercicios rutinarios para el fortalecimiento de los huesos.

En la alimentación lo que no debe faltar: Lácteos (leche, yogurt o queso), verduras y frutas de distintos colores, especialmente las verdes; frutos secos (nueces, avellanas y almendras), proteínas (carne, pollo o pescado), carbohidratos (arroz y el pan integral), aceite de canola y oliva, potasio (guineo o tomate) y grasas con moderación. Además de un control periódico con su médico, ya que cada adulto mayor tiene necesidades diferentes.

Patologías y atención

Durante el 2018, en la Sala de Geriatría del nosocomio fueron hospitalizados aproximadamente mil 958 adultos mayores, entre asegurados y no asegurados. Mientras que en el año pasado (2017), se culminó con una estadística de mil 869 admisiones de adultos mayores, lo que refleja un incremento en hospitalización.

Un gran porcentaje de los pacientes que ingresan lo hacen por enfermedad cerebrovascular, diabéticos e hipertensos, que no realizan los controles de salud de manera oportuna, indicó la doctora Brito.

Otros ingresos son por neumonía, broncoaspiración, infecciones de vías urinarias y ulceras, entre las enfermedades más comunes.

Personal especializado

De acuerdo a la patología del paciente, se le da el tratamiento médico, son evaluados diariamente y reciben atención por los especialistas en Geriatría, Fisioterapia y Terapia Ocupacional, brindándole terapias física y de rehabilitación para que el paciente por estar encamado, su enfermedad y su edad, no pierda su funcionalidad y movilidad.

Además se cuenta con el apoyo de los fonoaudiólogos quienes evalúan la deglución (paso del alimento desde la boca a la faringe y luego hasta el esófago), en pacientes con disfagia (dificultad o imposibilidad de tragar), evitando broncoaspiración en pacientes de alto riesgo.

Integración Familia-Paciente-Médico

La Dra. Brito explicó que como profesionales de la medicina, además de brindarles apoyo médico, se involucra a la familia en la atención del paciente, que contribuirá a su recuperación, a facilitar la realización de los tratamientos y recomendaciones que debe seguir durante su estancia hospitalaria y posterior a su egreso, para que la persona responsable del adulto mayor pueda tratarlo en casa con seguridad.

Destacó que se cuenta con el apoyo del trabajo social para la valorización social del paciente y sus redes de apoyo.

Nota y fotos: Zoraida Sánchez







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